Una historia antes de dormir

Muy bien, ya es hora de dormir; ¿ya te lavaste los dientes? – si papá – perfecto hijo; ahora sí a la camita – está bien. ¡Papá! …… antes de dormir cuéntame un historia de cuando eras niño. Mmmm… seguro.

Cuando era un niño tenía que trabajar, pero no era como aquí, mis deberes eran cuidar a los animales, cada quién tenía su trabajo, mientras tu abuelita caminaba al pueblo para vender sus tortillas o lo que se cosechaba tu abuelo trabaja la yunta o estaba de viaje comerciando y yo me dedicaba a cuidar los borregos y los demás animales.

¡Pepe!, ¡Pepe!, ya levántate-  mmmm… un ratito más – ¡no ya levántate! que tu papá ya se va de viaje y le tienes que ayudar a cargar las mulas con la mercancía – ¡aaah ya voy! – bueno, apúrate.

Ándale Pepe agárrate esos bultos y hay que amarrarlos a las mulas – sí papá. Oye papá y ¿a dónde vas esta vez? – Voy hasta Tlaxiaco – ¡ah! y ¿Cuántos días vas estar fuera? – yo creo que 5 días, porque debo de vender la cosecha y después voy a comprar  ropa para comerciar en el pueblo; no se te vaya olvidar encerrar bien a los animales porque ya sabes que los pinches coyotes andan rondando – Si papá no te preocupes -. Bueno vamos para que me despida de tu mamá.

-Ya me tengo que ir pero estaré aquí para el Sábado por la mañana – si gordo, ten cuidado en el camino; vas a tomar la ruta del puente verdad; recuerda que ha llovido bastante y el río ha crecido, no es seguro cruzarlo por ahora – claro que sí, no te preocupes.

Aquel día parecía tan normal, el río siempre crece cuando llegan las lluvias y no era la primera vez que mi papá se iba de viaje en esas fechas; así que me despedí de él y volví a mis labores.

Como de costumbre fui al corral y saqué a los animales a pastar, tenía que llevarlos a la parte alta porque ahí es donde se encontraba la mejor pastura, tomé mi caña para arrear y cómo aún no tenía edad para cargar la escopeta siempre llevaba mi resortera; yo tenía muy buena puntería podía pegarle a lo que quisiera desde bien lejos.  Cuando llegué al camino, alcancé a escuchar un estruendo, era el ruido del camión que había atropellado a un perro, el camión siguió adelante pero el perro aullaba  de dolor tirado en la carretera, me acerqué y traté de ayudarlo, afortunadamente sólo lo había revolcado; le di un poco de agua y el perrito se recuperó bien rápido.

Después que se recuperó yo seguí mi camino y llegué a la pastura, me percaté que el perro me había estado siguiendo todo el camino aunque había mantenido su distancia, yo hice lo de costumbre, cuando regresé a casa y guardé a los animales noté que el perro me había seguido hasta la casa, yo pensé que se aburriría y se iría. Al día siguiente cuando me preparaba para sacar a los animales como de costumbre el perro aún estaba ahí, no le di mayor importancia y continué con mis deberes, durante los próximos días aquél perro que ayudé en el camino siguió a mi lado, me acompaño a todos lados, a donde yo fuera él me acompañaba; después de eso decidí llamarlo “leal”.

Me pareció un nombre indicado porque así es como deben ser los perros; leales. Pensé que quizá quería agradecerme por haberlo ayudado aquel día, así que a partir de ese momento ya lo había hecho mi perro; ¡leal!.

Yo no sé porque pasan las cosas, pero dicen que siempre hay un porqué aunque no lo sepamos, posteriormente averiguaría porque tuve que conocer a mi querido perro leal.

La semana había transcurrido,  ahora me sentía más feliz y seguro con mi perro, habíamos hecho una gran pareja. Mientras los animales pastaban leal y yo nos entreteníamos tratando de atrapar conejos, era muy divertido; cuando leal había encontrado un conejo solía acercársele muy despacito sin hacer ruido, de esa manera me avisaba donde estaba yo preparaba mi resortera y cuando ya lo había localizado y lo tenía bien en la mira le disparaba, si acertaba el conejo se desorientaba y trababa de huir, entonces leal despegaba en su carrera a tratar de atrapar el desorientado conejo…. era muy divertido; en la tarde cuando regresaba a casa le daba los conejos que habíamos atrapado a mi mamá  y ella los preparaba para la comer, por supuesto que leal siempre se llevaba su parte del botín.

El día en que regresaba mi papá, había llevado a los animales como de costumbre, leal y yo jugábamos bastante, tratábamos de conseguir más conejos. De pronto todos los animales se habían espantado y corrían por todo el campo, yo no me había percatado de que un par de coyotes había atacado y se habían llevado un corderito.

cuando reaccioné alcancé a ver a los coyotes con su botín entre los colmillos, huían rapidísimo; leal salió disparado tras los ladrones yo tomé mi caña y resortera e intenté seguirlo. En ese momento nunca me pasó por la mente cual peligroso sería, escuchaba los ladridos de leal y podía verlo a lo lejos persiguiendo a coyotes; eran muy rápidos y llevaban dirección hacia el río, después de un rato ya no pude escuchar nada pero mi instinto me decía que continuara, seguí corriendo y de pronto escuche muchos ladridos cuando giré mi cabeza pude ver claramente como se iniciaba una feroz pelea entre los dos coyotes y mi perro leal.

La batalla era estruendosa grandes hocicos llenos de gigantescos colmillos despuntaban, giraban y se revolcaban yo quedé pasmado, había momentos en que se separaban y se gruñían, tomaban un momento para recuperar las energías y volvían a lanzarse a la batalla; a pesar de que era una lucha des balanceada leal no se daba por vencido y parecía más fuerte cada vez. Para cuando pude reaccionar por lo que estaba viendo y decidí ayudar a mi perro; leal ya se notaba cansado, tomé una roca y utilizando mi resortera le apunté a la cabeza de uno coyote, acerté en mi disparo lo cual ayudó a que leal se reincorporara, desgraciadamente yo quedé en la vista del  otro coyote, tomé mi caña para intentar defenderme y caminé a lado de leal.

Las cosas se estaban poniendo muy feas. Estábamos cara a cara de nuestros enemigos yo temblaba de miedo y sentía un sudor frío que era expedido en todo mi cuerpo, nunca antes había experimentado tal temor, leal lucía cansado pero se veía tan feroz que nuestros enemigos dudaban atacarnos; el tiempo parecía transcurrir muy lentamente y de pronto uno de los coyotes salió al ataque y leal se lanzó a su encuentro, yo seguía temblando pero no quitaba mi vista de mi enemigo en un momento fugaz el otro coyote se me lanzó encima yo pensé que era mi final, mis brazos se encogieron tratando de abrazarme, en ese instante escuché un sonido ensordecedor BAANG… yo caí de espaldas y el coyote cayó herido, sólo podía mirar como sangraba y gemía, cuando reaccioné alcance escuchar que alguien gritaba mi nombre, mi sorpresa fue tan grande cuando descubrí que era mi papá, se acercó y me levantó, el otro coyote salió corriendo y leal se acercó.

Por fin me sentía tranquilo y afortunadamente pudimos recuperar al corderito, mi papá me felicitó y decía que estaba orgulloso de mi, también me preguntó que quien era ese amigo peludo que me acompañaba,  le dije es mi perro y se llama ¡leal!.

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Toons

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Voces narrativas 1ra persona

Llegué hace cuatro horas y no he podido encontrar la maldita dirección, nunca debí ser tan descuidado pero por desgracia no tenía otra opción. Ahora me pregunto ¿si podré cumplir el objetivo de mi misión? Tampoco quiero ponerme en contacto con el cuartel general, ¡yo nunca me equivoco! eso sería denigrante. Ahh.. tengo que calmar mi mente y encontrar una solución rápido, se que podré encontrar una solución si logro enfocar mi mente.

Voces narrativas 2da. persona

En aquel momento sucedió, todo se conjuró para que así pudiéramos encontrarnos, aun pienso que si no hubiera sido por todo lo que me sucedió, ese día no habría ocurrido, ¿también te diste cuenta? Estoy seguro que jamás paso por tu mente esto, más sin embargo hoy no puedes dejar de pensar si fue real o sólo una de tantas fantasías tuyas, por mi parte tampoco puedo asegurarte nada, pues cómo no hemos hablado desde aquella vez dudo seriamente que haya pasado.

Voces narrativas 3ra. persona

En ese momento nadie sabía lo que les esperaba. Nuestros jóvenes aventureros seguían adentrándose en aquel bosque, cada paso que daban los acercaba más y más a lo que podría parecer su perdición. Más allá del bosque dónde el reino de los bongorios alguna vez brilló ahora da comienzo la gran batalla, han llegado provenientes de todos los lugares amigos que están dispuestos a hacer frente a las fuerzas maléficas que quieren dominarlo todo.

Una nueva cafetera 2

¿Cómo sabes cuando algo ha cambiado tu vida para siempre?; tal vez no te das cuenta de inmediato. Después de practicar y practicar en el uso del autocad, descubrí que se podían hacer objetos tridimensionales, así como los que se hacían en la televisión o el cine, yo me dije que eso debía de ser interesante, así que, en ese punto comencé a investigar y practicar en la generación de objetos tridimensionales en autocad, me sentía muy complacido cuando lograba obtener renders de casas, edificios, etc., porque pensaba que muy poca gente tenía el conocimiento para hacerlo y luego me decía que quizá era muy afortunado en poder hacer algo así, debo aclarar que mis trabajos tridimensionales de esos tiempos carecían de calidad pues todo lo hacía de una forma autodidacta, compraba uno que otro librito o me atrevía a preguntarle a algunos estudiantes de arquitectura, me llevó bastante tiempo dominarlo. Tiempo después  descubrí que existían otros programas para generación de 3D, me costó bastante conseguir alguno, recuerdo que el primero fue 3D Studio Max, pasaba tiempo apretando iconos y haciendo geometrías primitivas porque no sabía las técnicas y procedimientos para poder modelar o hacer una animación, un amigo me contó que en su universidad había una feria del libro y que había visto un libro de 3D S. Max, le pedí que me lo comprara, era un libro bien grueso pensé que con esto debía de aprender hacer algo interesante con 3D max, pero la verdad no me sirvió de mucho, yo lo leía pero no me era tan claro, al final ese gran libro de 3D studio max se quedó en mi librero como un gran recuerdo de mis inicios en el mundo del 3D.

¿Será muy caro?

¿Cuánto cuesta? Eso depende de cuánto quieres ganar, mmm… me gustaría ganar bastante, que sea inmensurable; ¿Eso significaría invertir en grande?, Bueno ¿Y usted que cree?, yo pienso que sí, pero, pensándolo bien creo que no me alcanza para cubrirlo por completo, ¿hay forma de irlo pagando en parcialidades?  ¡Por supuesto que sí! Tenemos el mejor plan de financiamiento, ¿a cuánto tiempo cree usted que puede cubrirlo? mmm… no lo sé, mejor dígame usted cuales son los mejores planes que maneja, bueno tenemos a 10 años, 20 años o de por vida, ¿de por vida? ¡sí! déjeme le explico, la mayoría escoge a 10 y 20 años, en un principio comienzan a ganar bastante bien y alcanzan a pagarlo en el tiempo estimado algunos quizá se retrasan pero justo después que ya cubrieron todo algo sucede y comienzan a tener problemas, se olvidan de todo y por más que se esfuercen caen a la bancarrota, todo esto es debido a que quieren ganar rápido y fácil, casi nadie opta por la opción de por vida. En ésta opción como su nombre lo indica, tendrá que pagar de por vida pero esto le asegurará el éxito de por vida, ya que diario se esforzará por cubrir la cuota, siempre estará activo y gracias a esto no se le olvidarán las cosas importantes. En pocas palabras si usted cumple al pie de la letra le aseguro que el éxito de su vida estará garantizado.

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